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VANILLA SKY: abre los ojos

VANILLA SKY: abre los ojos

Es mi película favorita. No digo que sea la mejor película del mundo. Digo que es la mía. A mucha crítica no le gustó cuando salió. Mejor.

Cameron Crowe la estrenó en 2001. Es un remake de Abre los ojos, de Alejandro Amenábar, de 1997. Penélope Cruz hace el mismo papel en las dos: Sofía. Solo eso ya es raro. La misma mujer en dos versiones del mismo sueño.

El tipo que lo tenía todo

David Aames, el personaje de Tom Cruise, es rico, es lindo y heredó una editorial en Nueva York. No ha tenido que pelear por nada. Vive como si la vida fuera un favor que le deben.

La película arranca con él corriendo por Times Square sin una sola persona. El lugar más lleno del planeta, vacío. No es efecto: cerraron la zona de verdad para filmarlo. Esa imagen lo dice todo antes de que alguien hable. Puedes estar en el centro de todo y estar completamente solo.

Después viene el accidente. Un carro, un puente, y la cara que le abría todas las puertas queda destruida.

La máscara

Le dan una máscara. Lisa, sin expresión, casi amable. Y ahí la película se pone seria, porque la pregunta deja de ser qué le pasó y empieza a ser quién es él sin la cara. Sin la plata. Sin que lo miren como lo miraban.

Todos cargamos una. La de David por lo menos se ve.

De ahí en adelante nada es confiable. Sueño lúcido o vida real, recuerdo o invento. La película no te lo explica con paciencia y a mí eso me gusta. Te deja incómodo. Te obliga a verla otra vez.

“Open your eyes.”

Se repite toda la película. Suena a despertador. Termina siendo otra cosa.

El cielo y el ruido

El título sale de un cuadro de Monet que David tiene en la casa: un cielo color vainilla sobre el Sena. Un cielo pintado. Hermoso y falso al mismo tiempo. Esa es la película entera en una imagen.

Y la música. Crowe fue periodista de rock antes de ser director y se nota. Abre con Radiohead. Pasa por Sigur Rós, Jeff Buckley, R.E.M., Bob Dylan. Paul McCartney escribió la canción del título. No es música de fondo: es la mitad de lo que uno siente viéndola.

Por qué está aquí

Porque al final alguien tiene que escoger. Un sueño perfecto, hecho a la medida, o la vida de verdad con todo lo que duele. No voy a decir qué escoge.

Yo siempre me he preguntado cómo hace la gente para vivir una vida normal sin cuestionarla. Vanilla Sky es esa misma pregunta con presupuesto de Hollywood. Lo cómodo no siempre es real. Y lo real casi nunca es cómodo.

RANDOM sale de ahí. De preferir lo raro despierto que lo perfecto dormido.

Abre los ojos.